Día 18 en la cuarentena



Hoy me levanté con la noticia de que el presidente quiere reactivar la economía como para el 10 de mayo. Sin embargo la fase dos está a una o dos semanas por empezar, no sé qué milagro busca. Curioso ¿no?, el señor que le importó mucho el nulo crecimiento del año pasado, que hace menos de un mes Thalia le hizo video exhibiendolo por irresponsable, la OPEP ya no quiere a México... ahora si le urge reactivar la economía, sólo de apoyos no le va alcanzar a convencer a todos los votantes el año que entra.

El otro día leí un articulo en el New York Times, resulta que uno o dos al mes puedes leerlo gratis y ya. No se me hace tan mal trato. En fin, este articulo era curioso. Estando en cuarentena lo lógico es que te pongas a hacer algo, tienes tiempo libre, un proyecto, algo artístico, lo que sea que siempre hayas querido hacer pero no tenías tiempo. Resulta que si, hay tiempo libre, pero no necesariamente ánimo para usarlo. El articulo decía que ese sentimiento era más duro en los millennials porque estamos acostumbrados a que podemos hacer lo que queramos desde las computadoras y celulares. La verdad es que no son tiempos optimistas, no sé como sea en el resto del mundo pero aquí yo sé que al salir no habrá mucha esperanza. Nos encerramos en medio de protestas violentas en pro de la igualdad de género y acabar con los feminicidios. Crecimiento 0%, bajada de calificaciones, dólar a $25 pesos. En un ambiente poco optimista ¿qué idea millonaria se te puede ocurrir encerrado?

La tesis de este articulo era: No hay problema si estás tirado en tu cama comiendo papas y viendo series, la verdad es que muchos si merecemos el descanso. Ya me di por vencida con eso de levantarme igual que antes para no perder el horario.  Ya le cambié la hora al despertador, porque lo apagaba y me volvía a dormir.Lo que sigo haciendo es vestirme, todavía, aunque hay días que me siento tentada a quedarme en pijama todo el día. Como hoy, pero no puedo, tengo junta de zoom roba datos con todo el equipo de mi trabajo. Quizá si me preparo un café me de animo, no lo sé.

Ya van tres semanas que me encierro en mi casa.  He hecho cosas, todo el trabajo que me lleve en la nube y una usb de la oficina. Lo acabé y cuando me quedé sin nada que hacer me puse a editar mis fotos rezagadas de stock, digamos que la parte de crear o mantener un negocio ya la cumplí. Luego mi jefe descubrió las videollamadas de zoom y nos hemos reunidos. La verdad es que ver a compañeros en sus cuartos, o cocinas ha sido agradable, supongo que si es necesario el contacto humano, de alguna manera. Da gusto ver que están bien, que para el 10 de mayo según el presidente nos empezaremos a reunir, que las cosas estarán bien. Pero ahorita da tristeza ver mis audífonos inalámbricos que no se usan.

La pregunta de ¿qué va pasar cuando todos salgamos? aún es grande e importante vimos como el mundo se fue apagando lentamente todos nos enojamos y asustamos de estar encerrados viendo que el subsecretario dijo que hay como 28 mil casos no confirmados y no sabremos que paso...

Cuando volvamos, las cosas van a ser muy diferentes, no sé cuando la gente quiera volver a subir a un avión, o un barco de crucero, cuando va dejar de ser incómodo ir a un restaurante y no preocuparte por la persona que estornudó varias mesas a lo lejos.

Antes de que todo esto empezara, fui a una boda en Acapulco. Me la pase bien, a pesar del calor y que quisieron venderme una Yoli de lata en $50 pesos ¿Quien iba a pesar que a la semana siguiente iban a empezar a aplicar su 50% del personal? para terminar todos en pijama viendo la ventana.

No siento que me esté perdiendo de nada afuera, pero es más la incertidumbre de ¿qué va pasar con el mundo? más que nada.

Debo dejar de ver tanto twitter...









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