Paseando por Huatulco


Un día me dijeron, vamos a Huatulco. La verdad es que los destinos de playa no suelen ser los primeros que me vienen a la mente, pero pensé "Huatulco... no sé nada, no suena mal."

Realmente, lo único que sabía de Huatulco es que está en Oaxaca, que hay playa, que después de Cancún le gusta a los extranjeros y que seguro encontraría una tlayuda en camino.

Llegamos a Huatulco en avión. Fue curioso ver como te bajaban en la pista de aterrizaje y el aeropuerto tenía techo de palma. Nunca me había topado con un aeropuerto internacional así. Normalmente son metálicos y de cristal.  Fue una grata sorpresa. A pesar de la palma, tenía aire acondicionado.



Resulta que Bahías de Huatulco fue creado como un destino turistico. En 1969, el gobierno federal andaba buscando destinos de playa explotables para el turismo. Así fue como dieron con Huatulco. Afortunadamente para zona lo hicieron bien a diferencia de Acapulco, que tiene el record de una de las playas más contaminadas del mundo.

Construyeron plantas de tratamiento de aguas, crearon normativas y todo es regulado por Fondo Nacional de Fomento al Turismo, FONATUR.

Es un destino tan bien planeado, sin complejos hoteleros al pie de la playa que bloquen la vista, que literalmente el agua del mar te deja ver a traves de ella.


Puedes ir a cualquiera de las playas de Bahias de Huatulco, o puedes tomar algo de los catamaran Hermano Lobo o Hermano Zorro y pasear por todas, bajarte en alguna. Hay lugares donde puedes hacer snorkel o simplemente relajarte un una playa sin gente, ni nada, literalmente nada.

Uno de los platillos que recomiendan probar es la piña rellena. Básicamente es una piña partida a la mitad, rellena de mariscos cubierta de queso, horneada hasta que gratine.
Se ve así y pueden comerla dos personas, realmente no sé porque le ponen papas y arroz, pero supongo que esa es la guarnición.

Nosotros en el barco hermano lobo que usamos para recorrer las bahias, estuvimos tomando el sol en la playa Chachacual, que además es un parque nacional. No se puede llegar ahí más que en barco.
Literalmente llegas y solo hay como un servicio de rentarte sillas de plástico y sombrillas. No venden nada y no hay gente. Se ve increíble.

Y si no quieres pasar todo el día en la playa, está la zona de la crucecita, que sería como el centro del municipio. Hay una inglesia, como en todo México, un kiosko, un mercado donde conseguí una rica bolsa de chapulines. Hay muchos restaurantes, cafeterias, mezcalerias, venden chocolate de la zona.


La verdad es que salvo el pequeño detalle de que me quemé, siempre me quemo en las playas, por eso las evito, Huatulco me mostró que hay lugares bellos, que con planificación puede coexistir el turismo y las reservas naturales. 

Es un destino mexicano muy agradable, el calor era tolerable y la comida muy buena. Da gusto ver playas que no son un cochinero.



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