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Tickled es la clase de documental que te deja la sensación de ¿que demonios estoy viendo? ¿porqué alguien querría investigar eso? ¿Qué se necesita para erradicarlo? ¿De donde sale el dinero? y sobretodo WTF.

David Farrier, es un periodista de Nueva Zelanda, que se dedica a investigar cosas, peculiares, raras, o curiosas. En una de esas búsquedas de notas, encontró un torneo de  “competitive endurance tickling” o resistencia competitiva a las cosquillas. El evento estaba patrocinado por una empresa llamada Jane O´Brian Media. Además, pagaba los gastos de los participantes.  No perdió el tiempo y les escribió para acreditarse como reportero y cubrir el evento.

No se esperaba que le contestaran que no lo querían ahí, por ser homosexual. Creo que David se hubiera rendido, si no se hubieran dedicado a mandarle mails homofóbicos a partir de ese momento.

David y su socio Dylan Reeve, investigar un poco del tema, y dominios y situaciones extrañas empezaron a surgir. Bloquearon al respecto y cayó la primera demanda. Ahí fue cuando decidieron hacer el documental de las cosquillas.

La investigación de David y Dylan los llevó a Estados Unidos, donde conocieron el mundo del fetiche de las cosquillas. Al parecer hay gente que produce videos de personas siendo torturadas con cosquillas y hay gente dispuesta a pagar por ese material.

El problema no es la creación del material es la distribución del mismo y como acabó por arruinar la vida de los que aparecen en los vídeos, que lo hicieron por dinero, como los actores porno.

Tickled, no es sólo sobre el mundo del fetiche de las cosquillas, también es una muestra de como se puede estigmatizar a una persona y el abuso de poder que ejerce Jane O Brian sobre estos jóvenes que lo hicieron por dinero. Explora la creación de células en zonas pobres de Estados Unidos para explotar a estos chicos.

Personalmente, creo que es un documental de un tema extraño, que hasta el día que lo vi, no creí que existiera. En algunos momentos, con los videos de las cosquillas, se vuelve incomodo de ver y te preguntas ¿qué demonios está pasando? ¿cómo demonios hay una industria del tema? Osea, no es ilegal, porque no es pornografía, incluso cuando algunos de los participantes son menores de edad. Es incomodo, y se ve que son la clase de videos que te persiguen por mucho tiempo.

Se ve raro, parece una tortura, los amarran y les hacen cosquillas.

El documental se estrenó en 2016, su producción tomó dos años y llegó a mí en Netflix, donde yo creo permanecerá por un buen rato.

Si quieren, véanlo, pero advierto, está raro…

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