Sobre la necesidad de reciclar





Un día estaba viendo Mad Men  y los Drapper se fueron de día de campo. Betty sacudió su mantel rojo de cuadros blancos y subieron al coche. Ni un bote de basura se asomó. Lo vi y pensé “Que buena caracterización, ¡con razón la serie tiene tantos premios!”  La escena me pareció un guiño a los ambientalistas.

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Pero eso fue los 70s, ya cuarenta años después, tenemos agujeros en la capa de ozono, basura en el mar que sirve para ilustrar movimientos de la marea, derrames petroleros, un lugar llamado Chittagong. Como por los noventas el mundo empezó a concientizarse de que el estilo de vida actual estaba contaminando al mundo.  Recuerdo que en la escuela primaria hablaban de un concepto raro, reciclar, era raro porque te decían que debías reciclar, pero no te explicaban que podía reutilizarse, que con desperdicios de comida podías hacer una cosa llamada composta y que debías cuidar el agua a toda costa. En el municipio de mi pueblo decidieron poner camiones que separaban la basura en orgánica e inorgánica, tu entregabas tus bolsas y en el camión la revolvían entonces daba lo mismo.

Pasó el tiempo, el concepto seguía presente. En la CDMX algunas delegaciones exigen que separes la basura en orgánica e inorgánica o no se la llevarán, eso está bien. Incluso hay mercados de trueque donde puedes llevar tus botellas de pet y te dan un kilo de alguna legumbre. Es lo más progresistas que podemos ser en México.

Cuando fui a Japón, pasé una gran vergüenza cuando descubrí que había siete botes de basura. El sr Okada me explicó como separar los restos de una botella de té verde, un bento que traía makis y una brocheta que me comí en el tren. digamos que de lo que yo veía inorgánico en este lado del planeta se dividió en tres botes de basura, eso fue muy revelador. Quizá de las cosas que más me impresionaron de ese país. Bueno también el hecho de que tenía pensado dejar abandonada una  bata que ya estaba horrible en el hotel, pero había un anuncio que si pensabas dejar tus maletas viejas o toallas pagaras una cuota de reciclaje, nunca había visto algo así, los hoteles usualmente tiran lo que la gente deja si esto no tiene valor. Ese anuncio decía que dejaban laptops… en fin, regresé a México al tradicional bote orgánico e inorgánico.

El otro día me tocó hacer el guión de una cápsula para explicar las nuevas disposiciones de desechos en mi lugar de trabajo. Ya había visto los nuevos botes, pero no los había pelado mucho, estaban en áreas comunes a las que casi no voy.

Básicamente de ahora en adelante tendríamos cinco botes de basura: Orgánico; botellas de Pet; carton y papel; trapacks,y aluminios; otros (lo que se pudiera meter en los otros botes va aquí) En este país no existe la tecnología para reciclar lo que iría en los otros dos botes que si hay en Japón. La diferencia entre basura y residuo es que el resuduo todavía se puede reutilizar y la basura es cuando mezclas un residuo que podría funcionar bastante bien con restos orgánicos, lógicamente ya nadie lo quiere limpiar y pues al bordo de Xochiaca.

Otra de las medidas es que se retiraían los botes de basura de todas la oficinas y todos tendríamos que llevar nuestra basura a su respectivo contenedor. Ahí fue donde se armó la revolución. Nadie está dispuesto a que le quiten su papelera, el argumento principal era que no podían estar saliendo todo el tiempo a la explanada a sacar sus desechos, que iba a ser una perdida de tiempo. Al día siguiente ya había cinco contenedores en los pasillos afuera de las oficinas.  Aún así van a encadenar sus botes a los escritorios.

Pienso que está bien que nos obliguen a reciclar, digo tanto decimos que queremos vivir en un país desarrollado y estás son las pequeñas cosas pavimentan el camino. Un niño de kinder en Amanohashidate me intentó explicar la importancia de enjuagar el cartón de leche. Lavaba los de sus compañeros y los rompía por el medio para hacerlos planos.

Seguramente esta política de reciclaje se extenderá por el país y lo más probable es que veamos desastres de bote de basura, gente que por más grande que esté el letrero de que va ahí echará sus cascaras de banana en donde las botellas de pet, quizá estás generaciones no aprendan nada, pero un día llegará el momento en que separar lo que tiramos nos venga tan natural y podamos ver a otros con sorpresa ante la respuesta de “En mi país sólo hay dos botes: Comida y no comida”, quizá no me toque ver los resultados, pero se al menos me queda la satisfacción de que hice mi parte echando mis bolsas de té con mis restos de frutas en un bote especifico y todos mis papeles y cartones en otro. Son acciones simples, pero a la hora de ver los montones en colectivo algo debe significar.

 

 

 

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