Regreso a Narita

Esta es la última entrega de la serie Vacaciones en Japón y bueno, es como logré llegar al aeropuerto de Narita de regreso, es que aunque no lo paresca, fue lo más complicado que me pasó en el viaje.

Un día antes compré mi boleto del Narita Express, con asiento reservado y todo. Tenía que bajarme en la terminal 1, eso ya iba a depender de mí, bajarme en la terminal correcta. El día que tomaba mi vuelo de regreso se acabó el Japan Rail Pass, costó como $3 dólares.

A la mañana siguiente me levanté muy temprano porque me daba horror que me dejara el avión, creo que no hubiera podido firmar un vuelo de regreso con ninguna de mis tarjetas. Desayuné, el último plato de arroz y sopa miso en mucho tiempo.

Crucé la calle y llegué a Tokio Station, pensé que si seguía los señalamientos llegaba fácilmente al anden. Sí y no,  el andén al Narita está bajo tierra, varios pisos, muy perdido y es difícil llegar entre tanta escalera y yo con mis tres maletas  (no eran grandes pero pesaban) el calor el suéter y la mascada para el avión, las escaleras, los 35c afuera… Las instrucciones en japones. Además no había ni un solo policía o alguien a quien preguntar si llegue al anden correcto.

Ese si era como el último anden y más lejano de todo en la estación, yo creo que a la misma profundidad que la linea naranja del metro del DF (no me acostumbro a decirle de otra manera) estaba vacío, digo no creo que sea la misma cantidad de gente que viaja al aeropuerto que los que van a Yokohama (no sé si hay tren para llegar allá).

Estuve parada ahi como 20 minutos sin saber que hacer, digo no podía subir escaleras con mis maletas, me arrepentí tanto de no haber llevado una sola grande y ya.

Empezó a aparecer más gente en el anden, llevaban maletas, eso me dio paz, obvio iban para el aeropuerto. Me acerque a una señora de sombrero de turista y con mi horrible japones le pregunté si estaba en el lugar correcto (¿qué como se hace eso? oh si es muy fácil le enseñas tu boleto y dices “doko deska” y te intentan hablar en inglés) me dijo que estaba en el lugar correcto y que me parara un poco más adelante del anden por mi numero de vagón.

Por fin me subí al tren. Ubiqué mi asiento y arrancó. Por la ventana iba a dejando atrás edificios departamentales muy estándar con tendederos idénticos en los balcones y espectaculares en kanji que nunca supe que decían. El anime se iba quedando atrás.

asiento feo

En interior del vagón tenía pantallas. De ida simplemente te ponían publicidad de ANA o Japan Airways y Fly Emirates, ahora eran los itinerarios de vuelo de las terminales, localice mi vuelo y uno de Air Vietnam cancelado

Nunca supe como se veia el aeropuerto por fuera. Un día en google averiguaré.

Llegué a mi terminal, tomé un carrito y seguí a la gente. Los señalamientos eran muy claros, en cuestión de minutos (mis maletas pesaban) llegué al mostrador de Aeroméxico, el que atendía el mostrador, un japones, me dio instrucciones en perfecto español y yo me emocioné por escuchar algo que realmente entendía. No sé porqué le consteté en inglés.

Crucé a las salidas internacionales. Me metí al duty free, compré té, matcha y kit kats de matcha, le mandé whats apps a mi familia, para que supieran que si tenía intenciones de subirme al avión. Estuve escribiendole a mi amiga Rosiky todo ese rato, hasta que abordé.

Me dio hambre, ese es mi problema, me pongo nerviosa de que me vayan a dejar los trenes, camiones y aviones que llega hora y media antes, pero tenian adentro de la sala de espera, pequeños barecillos de sapporo y enian udons, entonces asi esperé al avión. El último udon que comí en mucho tiempo.

Por fin abordé, atrás de un grupo de niños mexicanos que fueron a practicar japones, me acordé que mi escuela hacia eso, en secundaría, pero ibas a Washington DC a practicar inglés.

Saber que ya estaba arriba del avión me dio mucha tranquilidad, en 13 horas llegaría a casa y creo que si extrañaba a todos.

Por cierto, aqui se acaban mis aventuras por Japón, si quieren más, regalenme un boleto de avión y yo lo narro.

Jimena

 




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