Ojalá conseguir vivienda no fuera tan complicado (o caro)

Pues, empecemos este blog con una queja. Digamos que tengo la clase de roomie de la que no me puedo deshacer… familia. Sí, y tendré que soportarla hasta que tenga un infonavit solido y ahorro decorosos para cambiarme al edificio de una cuadra antes, la calle de atrás o algo así, claro, mi madre lo intuye y para evitar las desintegración familiar no hace más que decirme que sólo voy a poder comprar una casa de interés social a las afueras de Naucalpan, pero ni loca me voy a Edo. Mex.

Por mi querida roomie nunca estoy en casa y ella lo sabe, no creo que le afecte mucho, para ella mejor. Se sienta en la sala en pijama un 70% del día a ver series en Netflix, empezando con señoras en la cárcel, pasando por sitcoms sin chiste y la más reciente Pablo Escobar Gaviria que parece que lee el telepromter.

No es agradable llegar a las 10 de la noche a que te diga “Ay es que llegas y todos tus aparatos se roban el internet. Porque estaba corriendo muy bien antes de que llegaras” Ah si wey me robo el internet que yo pago… no pus si.

En las mañanas, que me muevo como zombie… por la cocina preparando mis cosas y no me dan ganas de prestarle atención, porque toda conversación con mi roomie empieza con un “Oye debería poner tal aquí…” “¿Cuando vas a …?” entonces mejor no la pelo. Es más cómodo.

Claro, mi roomie es todo un personaje, de esos que despiertas de una siesta en la tarde y encuentras que ya armó fiesta. Tiene un grupo de tres a veces cuatro amigos y su novio… otro personaje. En fin, esta Jorjitoel de voz desesperante, es como un mal doblaje o algo así y además grita, siempre que lo escucho me dan ganas de meterle una bola de calcetines en la boca a ver si se ahoga o se calla o se acomodan las cuerdas bucales , la amiga Paty que se dedica a reportarse con el novio o ex o lo que sea y con los papás, sin contenido en la conversación, es muy mensita, Uno que ni sé como se llama siempre está a dieta y siempre me ofrece cervezas, lo tradicional, bueno, esta noche hubo una adición, un wey con voz de mirrey, que al parecer la novia no aparece y ahora cree que lo engaña y llora en el cuarto de mi hermana mientras el resto hacen karaoke de youtube con Molotov.

Días como hoy me hacen cuestionarme si vale la pena acusarla con mi mamá o esperar que algo muy horrible pase, no sé porque siempre me inclino por la segunda, pero no pasa.

Mañana que despierte se que encontraré mi sala tapizada de crudos ¡Viva la independencia! Claro, es fácil ser independiente cuando mami paga todo y hermana mayor el internet que se roba ¡Viva!

 

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