No sabía que conseguir un teléfono fuera tan complicado




Un día, mi teléfono Samsung, decidió hacer la cosa por la que la marca ahora es conocida, inflasele la pila y volverse un peligro, con la agravante de que no dura mucho esa negligente batería, en lo que te das cuenta que ya es tiempo de una renovación.

Un día noté que mi celular, que no me había dado problemas de ningún tipo en el último año y medio se calentaba mucho, asumí que era el clima, no sé porque, quizá no quería aceptar el hecho de que ya era tiempo de una renovación, me gustaba ese teléfono, delgado, ligero, le pegué un stiker de tamagochi que me regaló Ro, no me inspiraba buscarle una nueva funda. Lo compré una navidad y me gustó que no fuera caro y trajera audífonos incluidos.

Un día que tenía comunicarme con mi mamá con urgencia, simplemente decidió que su pila ya no servía más. El colmo, me iba de vacaciones en dos días.

Rápidamente me metí en linea a ver que teléfono podía conseguir gratis por el plan de celular, digo que valga la pena tener plan. Nunca he aspirado a un iphone, uso el metro, eso lo dice todo. Casi cualquier teléfono me resultaría satisfactorio, salvo el m4 o un zte, o zonda, es algo que cargaría dos años, almenos quería que se viera bien cuanto tenga que hacer llamadas importantes.

Pues llovía, feo, pero me fui a Parque Delta, como re modelaron la plaza no encontraba el centro de atención AT&T, resulta que se hizo un estrecho pasillo entre soriana y crepe and waffle donde metieron un banco y el centro de atención.

Llegué, le expliqué la situación al ejecutivo, me dijo que el teléfono gratis que quería ya se había agotado, me ofreció otro. Acepté, metió mis datos en el sistema, me mandó a dar una vuelta. Fui a dar mi vuelta, cuando regresé me informaron que mi firma no coincidía, que podía intentarlo otra vez al día siguiente. Ya no volví, al día siguiente me iba a de vacaciones. Siul me prestó su teléfono, de todas manera a donde iba no había cobertura con mi plan.

Podría decirse que estuve tres semanas sin teléfono. Cosa que no fue desagradable del todo. Hasta cierto punto empecé a acostumbrarme. Me gustó la idea de que no sonara a media noche con notificaciones, no preocuparme por cargar un aparato. Quizá el único detalle era que necesitaba llamarle a mis papás, pero lo sustituí con mails y no salió tan mal.

Pero llegó el momento de conseguir un aparato. Primero probé llevar a reparar la pila o comprar otra. Me dieron una de otro modelo y obvio no entraba, hubo que ir a hacer el cambio, pero como se equivocaron de modelo tenían que ir otra vez a comprar la pila.

A estas alturas pensé que lo mejor sería conseguir un teléfono nuevo, al fin que el plan ya se había vencido de todas formas y necesitaba renovarlo para tener linea.

Fui a un pequeño centro de atención a clientes en Pabellón Cuahutemoc. Era temprano y no había gente, me pasaron rápido. Le comenté a la señorita mi problema: quiero un plan con teléfono incluido, de preferencia gratis y cuanto pensaba pagar.

Por alguna extraña razón, terminó en que me iban a cambiar el numero o tendría que pagar extra, me subieron la mensualidad a pagar y un seguro para que no me pase de tiempo aire, más un teléfono LG dorado (¿Cuando en la vida iba yo a usar un teléfono dorado?) pensé que saldría con nuevo celular y al demonio.

Tres horas después no podían concluir el tramite, porque aunque tenían el teléfono en bodega, no aparecía en el sistema, porque el encargado de inventario no lo anotó, tendría que espera un rato más. le dije que volvería mañana, pero no regresé, se me hizo inútil, ¿que podía cambiar en la próximas 12 horas? me ofrecían otro de paga.

Fui a Buenavista. Llegué temprano, una mañana de domingo, casi no había gente. Pasé rápido, le conté al ejecutivo mi mismo problema de hace tres semanas. Me ofreció un Samsung, el mismo que tenía, le expliqué que necesitaba cambiar de marca, me ofreció un par de opciones.

Cotejó mis datos y me mandó a darle una vuelta a la plaza, asumí que cuando regresara me saldrían con algo como “la firma no se parece” “El teléfono no está en inventario”.

Me fui a las tiendas, busqué una prensa francesa para mi café de la mañana, en soriana no había, más que cafeteras eléctricas, en The home store vendían prensas bonitas pero con tazas, encontré un fabricas de Francia $1500 la prensa, abandoné mi búsqueda y regresé a AT&T.

Ninguna sorpresa, todo salió aprobado, teléfono gratis, mismo numero, mismo pago de siempre. Pero todo este procedimiento tomó tres horas, bueno dos y media, el resto fue yo buscando en la plaza una mica de cristal y una funda resistente para que me dure los 24 meses del plan. Agradecí la reforma en telecomunicaciones, si no me gusta me puedo cambiar, la cuestión es que ya no hay más compañías para mí. Telcel me estafó $2000 pesos por usar whatsapp en Nueva York, Movistar no tiene señal en interiores por lo visto. Virgin Mobile nunca me dejó enviar mensajes y resulta que así se comunica conmigo el banco. Nextel, Iussacel y Unefon se convirtieron en AT&T…

Alguna vez vi en un reportaje que en Kenia necesitabas conseguir un teléfono urgentemente, que era la forma de tener dinero, es una cartera, será África y lo que quieran, pero allá si tienen dominando eso de las trasferencias electrónicas, es lo que evita que te asalten, resulta que nadie trae dinero en efectivo… curioso.

 

 

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