Las pequeñas cosas que cambian la imagen general





Estaba pensando en esas veces, que tienes algo que parece perfecto, literal es maravilloso, así lo viste en la tienda, y cuando llegas a tu casa vez la pequeña mancha amarilla que no notaste en la tienda o el pequeño golpe que sumió un milímetro de la esquina, el minúsculo rayón y entonces ya no es tan perfecto…

Pero apliquemoslo a la vida cotidiana. Tienes una foto de tus vacaciones, conseguiste la toma de mmm no sé la pirámide del  Luxor en Las Vegas,  según tú es La foto hasta que llegas a tú casa descargas las fotos y sale ahí junto, un colado sacando la lengua… y aunque puede ser cortado, sabes que está ahí y lo odias por eso y sientes que la imagen perdió valor por el desgraciado que se atravesó y sacó la lengua, ósea no sólo se atravesó, sacó la lengua, hubiera sido mejor  que saliera de espaldas…

Más especifico y apegado a la realidad. Las pequeñas cosas que mueven otras cosas. Esta semana hubo una pequeña crisis en mi hogar, la pila del boiler se acabó, al parecer contribuyo al medio ambiente y ni cuenta me había dado. Al principio el agua tomaba tiempo en calentarse, no hubiera sido un problema de no ser porque el clima de esta semana fue frío, lluvioso, húmedo y en las noches congelante. Bañarse con agua helada no sonaba como una gran opción. El primer día vi caer el agua a la cubeta sin obtener nada. Tardó tanto que ni tiempo de desayunar me dio, llegué con mi avena a la oficina, y un termo de café directo a grabar. Día dos,  puse agua a hervir , tardó un poco más de lo calculé pero todo salió, y salí de casa sin presiones.

Día tres opté por hacer lo mismo que el día dos, pero tardé tanto en sacar mi ropa del día que cuando me me metí a bañar, el agua se enfrió y sólo me quedó pensar en los beneficios del agua helada para piel mientras encendía la regadera con resignación, curiosamente salió caliente rápidamente.

En conclusión, ese pequeño incidente con el boiler modificó mi perspectiva del día, quizá pudo ser libre de accidentes, pero aburrido, no tendría la historia para contar, de la carrera que me eché de dos edificios con un termo de café en la bolsa de mi abrigo, cual protagonista de telenovela coreana m9(^Д^).

Si hubiera cambiado las pilas del bolier a tiempo, unas pequeñas pilas gordas, no más grandes de cinco centímetros de diametro, las cosas habrán sido más fáciles, o quizá no, algo más me abría pasado en el inter, esta semana la nota son las pilas, la próxima quizá la lluvia en el metro, otro día una gripa, el día que olvidas tu lonchera y ya valió todo, y el día que olvidas tu lonchera te regresas por ella y en la esquina te toca ver como arrestan a alguien , sólo para acabar diciendo “que bueno que me regresé”

Las pequeñas modificaciones en la gran imagen es lo que hacen que cada día sea diferente y valga la pena llegar al final, irte a dormir pensando “vaya día”.

 

 

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