La Canción de Odette




Continuando con el libro de René Avilés Fabila, llegamos a la segunda novela la canción de Odette. Definitivamente ambas novelas van juntas, no de la mano, pero que las editen juntas desde los ochentas tiene todo le sentido del mundo. Hay partes donde La canción de Odette parece la continuación de Tantadel.

La canción de Odette nos presenta a Odette, una mujer muy rica que tiene su propio castillo y una corte de gente muy joven, universitarios de carreras humanisticas (no podía ser de otra manera) que se dedica a hacer fiestas en su casa, borracheras monumentales,  esto para sentirse joven, porque según el autor, hace mucho que dejó de serlo, si esto se situa en los ochentas y Odette frecuentaba a Diego Rivera…

Enrique, el narrador, conoció a Odette atravez de Silvana, su ex esposa, y no tardó mucho para que volviera parte de la escena regular de esa casa.

La novela habla sobre la negativa de Odette a envejeser, buscando rodearse de jovenes y seguirles el paso, mientras en otro escenario la relación de Enrique y Silvana se deteriora porque ella no le contó mucho de su pasado y él es inseguro, lo que causó el desgaste de la relación. Pareciera que Enrique es el futuro del narrador de Tantadel lo que me hace entender, una semana después, porque siempre se editan juntas, es el mismo tema. El hilo conductor en ambas es el desgaste de relaciones que parecen prometedoras debido a las inseguridades y celos del narrador, acabaron por alejar a sus respectivas mujeres.

Como si el autor nos quisiera presentar un mismo ciclo de destructividad, que sigue el mismo patrón pero destruye relaciones con mujeres que son diferentes.

En esta historia, creo que Odette se lleva las palmas, es el personaje más interesante de toda la novela. Hace magia.

jime

 

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