Esta semana hablemos de Kantaro: The Sweet Tooth Salaryman , un gran anuncio de dulcerias en Tokio.  Además, una serie original de Netflix. La premisa es simple, Kantaro come dulces, dulces que ni te imaginas en occidente y eso es la felicidad para él.

No sé como definir este programa, ósea sí, es un anuncio de dulcerías, restaurantes y barrios de la capital japonesa, pero hay más. El formato de la producción, creo que puede ser considerado raro o extraño para el televidente occidental, no es un anime o como los live action de otros mangas, es una mezcla de CGI con actuacciones exageradas y unos planteamientos muy absurdos, como la televisión Japonesa, solamente faltó el cuadro con la reacción en vivo y el infomercial con la Geisha y el samurai. (no bromeo)

Kantaro después del primer bocado de algun nuevo postre

Este es el planteamiento: Kantaro es un blogguer que se hace llamar el Sweets knight, o caballero de los dulces. Cambió de profesión, para dedicarse a las ventas y entre sus visitas de trabajo pararse en las dulcerías por su snack diario y reseñarlo y hablar de sus sentimientos en el blog. Como esto es Japón hace sus reseñas en la banqueta a fuera del lugar.

Kantaro lleva al extremo eso de la experiencia culinaria,, la hace muy inmersa, en su mente llena de azúcar se convierte en lo que sea que está comiendo. Eso se vuelve extraño a la vista, podría decirse que un frijol de soya es ahora la nueva Annoying orange…

Las escapadas gourment de Kantaro lo llevan a hacer todo tipo de malabares para mantener en secreto su afición, esconderse, hacerle de consejero matrimonial, extorsionar y correr en el verano caluroso con ropa térmica.

El peligro es que lo descubran que se va de pinta. Todo con su característica frase: Sólo el paraíso de los dulces lo sabe, antes de irse a comer.

La serie es muy boba, la trama no tiene ningún tipo de profundidad, el villano inicial puede ser molestamente perspicaz.  Es un gran anuncio de restaurantes, que a mí en lo personal no me hacen efecto, no es como que pueda ir corriendo a Azakuza por un plato de frijoles dulces, fruta y jarabe.

Tiene algunos momentos cómicos, pero no esperen profundidad o mucha acción.  Es una de esas rarezas que pasa sin pena ni gloria. Por un momento me hizo pensar en el k drama Lets eat, pensado más en fomentar el turismo gastronomico en Corea del sur, sólo que esta sentí que era igual, pero para hacerte recorrer lugares turísticos en busca de mame (frijol de soya) .

A veces la exageración esta serie incomoda un poco… fue raro, eso es lo que puedo decir al respecto.

 

 

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