Ine





Ine es un pequeño pueblo costero, de calles angostas, donde todo está orientado al mar. Está a una media hora en camión de Amanohashidate y nadie habla inglés. (Que novedad)

IMG_9310

Los señores Okada nos dejaron en la oficina de turismo de Ine, mientras ellos iban a ver un monologo de un amigo, nos dijeron que podían vernos ahí mismo a las cuatro o podríamos tomar el camión de regreso, optamos por la segunda, así no íbamos a importunar.

En la oficina de turismo nos dieron un mapa. Regresamos al estacionamiento y bajamos unas escaleras de lo que yo creo fueron 20 metros de altura. Llegamos a la orilla. Ahí empezamos a recorrer el pueblito. Las calles eran de un sólo sentido y angostas, no sé como cabía el camión, que le daba un aire al metrobus que pasa por el centro.

Ya sé que suena repetitvo, pero nuevamente me sentí en un anime, es que si esmeran porque todo sea lo más real, salvo los ojos de los personajes. Había una escuela primaria, las campanadas de cambio de periodo se escuchaban en medio pueblo. Afuera, una maquina de bebidas, ya para ese entonces yo era una experta sacando té verde de ahí (hasta que descubrí que en súper me ahorraba 10 yens)

IMG_9159IMG_9183

La máxima atracción de Ine, es un barco que recorre toda la costa y al parecer es tradición que la gente compre frituras de camarón para aventárselas a las gaviotas. Lo aprendí a la mala porque una señora me jaló con ella y me dio una fritura y me hizo señas de aventarlas y yo que odio tanto a las palomas de mar y sus ojos de maldad oportunista mirándome con mi camarón en la mano. Pero ahi estaba yo, haciendo parte de una tradición que en occidente se recomienda no hacer. Eso resolvió mi duda, ¿porque las gaviotas siguen al barco en fila?

De regreso del barco, nos dedicamos a perseguir santuarios sintoistas. Resulta que en Ine había al menos cuatro y un cementerio y como el turismo que recibe es más que nada local ni siquiera había anuncios de no tome fotografías. Para acceder había que subir una montaña y cruzar el arco que indica que ahí hay un santuario. Lo curioso es que había algún insecto desconocido para mí que vivía por montones y su zumbido era extremo, entre más caminabas hacia la campana, más sonaba, era como si los insectos no quisieran que tomáramos fotos.

De un santuario fuimos a dar a un cementerio. Nada que ver con los occidentales, ósea si hay lápidas y eso, y de diferentes tamaños, pero nada de angelitos o crucesitas, el asunto es más sobrio le quita la parte artística escultórica de ir a un cementerio donde nadie de los que están enterrados ahí significa algo para tí. Aunque la vista al mar desde ahí era impresionante, arriba de un cerro, con el mar de frente, y el bosque atrás.

A las cinco de la tarde, sin restaurantes donde gastarnos nuestros 500 yens donde comer, la señora Okada lo sabía y por eso nos preparó unos oniguiris. Regresamos a Amanohashidate. No compré el souvenir tradicional, una lata de sardinas o una lata de anchoas. No, ahí si no le entro. la vista desde la zona para protegerse de tsunamis era muy bella.

Ine de Jimena Aguilar Machado en 500px.com

 

Ine de Jimena Aguilar Machado en 500px.com

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *