Ginza





Cuando fui a Ginza lo primero que pensé fue en la 5° avenida de Nueva York. Supongo que por la cantidad de tiendas caras que hay por cuadra. Supera a Omotesando en Harajuku.

La noche que llegué a Tokio, me perdí y fui a dar a Ginza, no sabía que estaba tan cerca del hotel. Ginza de noche es una cosa impactante,  todo brilla, claro, no me quedé mucho tiempo porque venía cargando con mi maleta, además era estresante no saber donde demonios estaba. Prometí volver, sin maleta y de shopping.

Pues así fue, volví a Ginza, resulta que los domingos la cierran al transito y es peatonal, nada que ver con los paseos ciclistas de aquí. Me llamaban la atención los chinos que iban con maletas vacías, paseando y ahí iban metiendo todo lo que compraban.

Edificios enormes de marcas caras, marcas desconocidas, centros comerciales de neón. Gente paseando, bolsas y bolsas. La tienda de Chanel con aparadores gigantes.

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Mi primera escala en Ginza fue el edificio de Sony, una construcción de siete pisos, el último era una galería de fotos tomadas con la Sony alfa, como para que te dieran ganas de bajar y comprarte una.

El siguiente piso es un restaurante italiano, a estas alturas me empezaba a preguntar ¿qué fijación tienen los japoneses con la comida italiana?

El cuarto piso era una tienda de artículos taxfree y compré un walkman, porque era un walkman, porque no hay en México y no se me hizo caro. El vendedor me preguntó si lo conseguí más barato que en mi país y le dije que no hay de esos a la venta, eso le sorprendió más.

Si sigues bajando los pisos van saliendo novedades, Teles Bravia con colores increíbles, cámaras de video profesionales de la mitad del tamaño de las que conozco. Cámaras sony alfa, walkmans más pequeños, reproductores de cds (con todo lo raro que suene) básicamente lo que llegará aquí dentro de dos años.

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Pues aprovechando que Ginza es para el shopping me metí a la única tienda donde podía pagar cosas: Uniqlo. Ocho pisos de ropa. Resulta que la tienda de Ginza es la única con ropa apta para occidentales, pues yo compré L y M y me queda, hasta me compré una de las chamarras de pluma con repelente de agua.

La fila del tax free for turist, era como la liga de las naciones, todo el mundo con el pasaporte en la mano, había unos suecos, unos chinos, una indú, unos coreanos, unos españoles y yo.

Cuando oscurece, la calle vuelve a su estado normal de calle transitable. Creo que de noche se aprecia mejor los letreros de las tiendas, si vuelvo, iré con una maleta vacía a Uniqlo. Y quizá vuelva a comer en el Yoshinoda.

 

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