El shinkansen





Podría decirse que vengo de un país que cuenta la leyenda, alguna vez hubo trenes, Pancho Villa tenía uno lleno de soldados, por lo que vi en el documental de Paco Ignacio Taibo 2, hasta hay billetes que lo prueban. Pero un día privatizaron el tren y pues…bueno lo podemos ver en anuncios en el cine, que al parecer es clínica o algo, el punto es que no es para pasajeros; en el resto del mundo no es así, el tren es una forma cómoda y rápida para viajar.

Lo primero que hice cuando llegué a Japón, además de percatarme que hacía mucho calor y eso que estaba adentro de un aeropuerto, y cambiar mis escasos dólares que compré con la depreciación del peso fue buscar la oficina del Rail pass para cambiar mi orden de cambio por el pase real. Resulta que no cualquiera puede tener el pase, primero tienes que mostrar que no eres ciudadanos japones, mostrarles tú visa si eres de un país que la requiere y el pasaporte claro. Ahi llegué yo toda sudorosa, cansada arrastrando una maleta, una caja una back pack un abanico que me duró cinco minutos a ver que onda. Me dieron mi pase y mis boletos para Kyoto. Ahora era tiempo de ir al anden del Narita express, el primer contacto con el sistema ferroviario japones.

El primer boleto era del Narita express a la estación de Shinagawa, el siguiente era para trasladarse de Shinagawa a Kyoto.

El tren estaba frente a mí, pero decía Shinjuku, no Shinagawa, entré en pánico, me encontré a un señor de Monterrey  igual de perdido que yo, me contó que iba para el Marriot de shinagawa, yo le dije que transbordaba al tren bala para Osaka, por cualquier cosa, digamos que Busqueda implacable me volvió un poquito paranoica. Por fin le entendí al boleto, era el vagón 5 asiento A 8, y para el señor algo similar, en otro asiento.

Abordo del Narita express, había unas pantallas con anuncios de All Nipon Airways, Japan Air, Turkish airlines con Messi. Un mapa de las estaciones recorridas y daban aviso de donde estabas en japones, inglés, chino y coreano.

58 minutos después, estaba en Shinagawa, no sabía bien a que hacer y fui con una empleada del tren le mostré mi boleto y emití un patético “doko desuka” me señaló a donde caminar y seguí mi camino. Vi al hombre de Monterrey interrogar a un oficial, sin éxito, le preguntaba por el Marriot y no parecía entenderle.

En el andén correcto opté por comprar una botella de agua, té o lo que fuera en una de las famosas Vending Machines japonesas, realmente no sabía lo que hacía y me regresaba mi dinero y yo entraba en pánico, afortunadamente para mí, un señor se bajó del tren, sacó una botella de agua para mí y regresó corriendo al vehículo.

No sabía que tren tomar, estaba un Shinkansen Nozomi, el que no cubre el Japan Rail Pass y el más rápido de todos. Me acerqué a una familia de alemanes y me explicaron que yo debía pararme en la entrada al vagón 8 y que cuando viera que el tren decía Hikari ese era el bueno. ellos me explicaron como funcionaban las pantallas informativas y como abordar. Enseguida tomaron el tren Kodama y desparecieron.

Finalmente llegó mi tren Hikari, me senté donde me tocaba. No me pude dormir, no podía dejar de mirar el paisaje lluvioso. Me pregunté ¿cómo puedo tener tanto calor si está lloviendo? y no era cualquier lluviecita x, no, estaba tupido y no parecía que fuera bajar.

Me senté a leer Dos crímenes, no quería que se me acabara mi pobre libro, porque mi otra alternativa de lectura era una revista y seguramente no conseguiría nada más para leer en un idioma que entendiera, en mucho tiempo. Leía un capitulo y me detenía a observar el paisaje. Ya cuando vi que estaba cerca de Kyoto, digo vi, por el mapa, empece a sacar mis impresiones de google maps para averiguar como demonios llegaría de la estación al hotel. Concluí que tenía que buscar el 7 eleven y ahí sólita me orientaría, yo, la persona más norteada que conozco.

Cuando pasaba un tren bala junto, Shinkansen, la velocidad que llevaba empujaba al que iba a bordo, eso daba una breve noción de lo rápido que iba.

Según internet, el trayecto de Tokyo a Kyoto en camión es de 8 horas, el de tren bala es de 2 horas y media aproximadamente. Cuando iba en el avión, la odiosa mujer sentada frente a mí le preguntó al sobrecargo ¿qué le convenía más? ¿tomar el tren o un camión? le aconsejó el camión para ver paisajes. Yo pensé que era una pregunta tonta ¿quien no quiere subirse a un tren? digo viniendo de un país donde lo más cercano a un ferrocarril es el que pasa por Vallejo.

 

 

 

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