Los juegos

Mientras duró el juego de los párrafos literarios fue divertido. Necesitamos inventar otro que lo sustituya adecuadamente. De lo contrario las platicas seguirán siendo así como aburridas, monótonas. El juego era bueno, muy entretenido. Lástima que haya degenerado. Resultaba perfecto para las necesidades intelectuales del grupo. La novela Los Juegos de René Avilés Fabila

Los juegos fue escrito en 1967, ninguna editorial quiso publicarlo, el autor cuenta que empezó a venderlo por adelantado. Incluso comenta divertido que Angélica María le compró varios en una fiesta  sólo por pena.

La novela se centra en un grupo de intelectuales mexicanos en el pico de sus carreras artísticas. Tenemos un abanico de escritores, aspirantes a escritores, pintores, escultores, periodistas y juniors. Parece que el personaje principal es un tal Ruperto Beriozabal, un escritor, la revelación de la década, además pretende olvidarse de temas de la revolución, y la cultura mexicana. Hijo de un embajador  y ganador de varios premios literarios. Sus amigos, el llamado “Clan” vive de fiesta, embriagándose, drogándose y acostándose con alumnos universitarios, que algún día aspiran a ser parte del clan. Algunos de estos personajes son el artista plástico Culei, quien se caracteriza por hacer retratos de sí mismo, pasó por su periodo azul, y en diversas facetas. Rex Cotex, hijo de un político, yex general, altamente consentido por su madre, y también escribe, pero tiene algunos problemas para publicar. Están otros como: Regueiro, quien nunca logra acceder a una beca literaria, Rolando Bespis, Julieta O´Jaldra, Riveroll, Roberto Cafarel, Rosicler y Boyd Ramírez.

Para ser un intelectual en la época, era necesario tener un carnet de pertenencia al partido comunista, aunque la ideología que profesaras fuera otra, daba estatus. Como anécdota el libro cuenta que algunos de los miembros del clan lo intentaron, acabando aburridos y expulsados.

Otra anécdota es cuando Gunter Grass vino a México. El clan estuvo presente, cada uno con su ejemplar del Tambor de hojalata recién abierto, listo para ser firmado. Al final la fiesta acabó en semi-orgía y según cuenta el narrador omnisciente, el escritor alemán salió huyendo del país.

El libro hace referencia a los diversos premios y becas que se otorgaban en la época. Habla de cuales ya estaban asignados y cuales eran los filtros. Hace referencia a que es necesario ganar uno de esos premios para ser parte del clan, si no ya te empiezan a ver feo.

El libro está escrito en un tono acido, sin caer en chistes comunes, simplemente te ríes por que sabes que es cierto. Aunque los personajes no existen tal cual, es obvio que están basados en personajes conocidos de la época. Como parte de una generación de ruptura Avilés Fabila critica la generación que lo precede con un estilo diferente del que está ya consagrado.

Cada capitulo es como una mini historia que nos muestran las historias por separado y cuando interactúan los del Clan. No llevan una secuencia definida. Cada episodio ridiculiza cada vez más a los integrantes del clan, o la mafia.

En conclusión, la novela Los juegos es vigente todavía por que muchos de los del clan, que en la vida real es la mafia o los autores consagrados todavía viven, todavía siguen repartiéndose los premios. 40 años después de que se publicó la novela los personajes son identificables. Al final el libro es un llamado a la reflexión. Cuando yo lo leí pensé “Hum, estos son los más educados del pais…. Mmm bueno”.  René Avilés Fabila fue censurado, pero creo que cumplió con el proposito del movimiento literario al que pertenencia “la generación de la onda”, en parte proponía una ruptura.

jimena

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