Crónicas del metro

Diario viajo en transporte público, usualmente no pasa nada, y otras veces… bueno veo cada cosa, cuando el viaje es x y no traigo algún tipo de entretenimiento me vuelvo más observadora de las situaciones a mi alrededor, hoy no traía mi libro, ni modo.

Un maestro me dijo en clase, no sé porque, que me debería dedicar a ver a la gente del metro y pensar en su historia, inventarme a donde iban y porque, creo que no hay necesidad de hacerlo, la mayoría de las veces los gritan. Por ejemplo, ahorita en diciembre con la psicosis de las compras si se suben en Pino Suárez ya sabes que andan haciendo precisamente y si se suben en la merced también.

Hoy llegué, me senté el vagón casi vacío y enfrente estaban un tipo, que le puso mucho esmero a su peinado, pero que el viento y el gel le hicieron una mala pasada, dejándolo, mmm, con un gallo muy enorme y una tipa muy sonriente de cabello abrazando una bolsa de mano de esas que sirven para meter de todo al cine. Repito, yo no traía mi libro, mis audífonos andan desparecidos y por extraño que parezca, este vagón casi no traía publicidad.

De la nada me quedé fingiendo que veía el anuncio del bazar de ropa en el Palacio de los Deportes y estaba escuchando la conversación del tipo del gallo y la de la bolsa grande. Él hablaba con voz como de locutor de radio de estación de música, de esos que tienen que animar por las mañanas y convencer de llamar para pedir una canción, empezó a hablar de su novia, que no estaba seguro de seguir con ella, que era muy posesiva, empezó a citar libros de auto ayuda, se definió a sí mismo como un “pragmático emprendedor” (sus palabras) que el le hablaba igual a Rosita que a Marina y que no iba a andar aguantándose escenitas, citó más conceptos que sonaban auto ayuda, la tipa reía con ganas y yo volté al suelo.

Cuando levanté la vista la tipa de la bolsota estaba llorando, pero a moco tendido, mmm ¿qué paso? ah pues el de la voz de radio la acaba de cortar. Sí, toda una telenovela en un vagón de metro, así ¿para que necesitas libros?

El tipo empezó a decirle que no pasaba nada, la consoló, ella empezó a reír y luego yo me bajé. Creo que mañana no se me olvida mi libro.

jimena

 

 



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