Contingencia perpetua





Otra vez llegó esa temporada del año en la que la contaminación se desborda más que de costumbre. Algo que sólo comprenden los que viven en grandes ciudades, un día el cielo se ve gris aunque esté soleado.

Empezó una tarde entre semana, un tweet informado que había una alta concentración de ozono en la CDMX. Horas más tarde se declaró fase 1 de contingencia, lo que básicamente significa que menos coches circularán en la ciudad. El año anterior funcionó y de ahí cambiaron el esquema del hoy no circula. Eso llevó a que más gente cambiara de coches a modelos más nuevos, o adquiriera un segundo auto, porque “A mi nadie, ni el gobierno me quita mi derechos a circular”.

Cuando vivía en Pachuca, nunca llegué a imaginarme que esas cosas sucedían, eso de que los pájaros caían muertos sobre la banqueta, en los 90´s sonaba tan irreal y lejano. Hoy creo que ya no tardan. En mis nueve años viviendo en la Ciudad de México, no había pasado cuatro días seguidos de contingencia ambiental, es un nuevo nivel, nada más falta que tiemble, para rematar esta ola de calor con smog.

¡Puedo sentir la contaminación! literalmente, es algo palpable, es como si el calor la cocinara y se hiciera densa. Huele, se te pega al cuerpo, me provoca llorar y no porque vivo con una loca, es literal mis ojos piden lagrimas para sentirse a gusto.

Es difícil ver los cerros en el DF, a veces, cuando sopla mucho el viento y se caen los espectaculares se ve el Popocateptl, hoy ni los edificios se alcanzan a ver bien. Es como mirar al cielo a través de un cristal muy mugroso, pero no, es el aire. Lo vez ahí, grisaseo, pardo, y lo estás respirando porque ni modo de no respirar.

Tras casi una semana de respirar más porquerías de costumbre he empezado a notar algunos efectos en la salud humana, primero que nada, siento cansancio todo el tiempo, asumo que es por la falta de oxigeno. Después de encuestar a toda la gente que conozco descubrí que no soy la única que está experimentando.

En las mañanas, cuando vamos llegando a la oficina, lo primero que hacemos es quejarnos del calor, luego tocemos y otra constante es un raro dolor de cabeza, es obvio que no es normal porque todos lo padecemos.

El calor es espantoso, algo nuevo, evidentemente el cambio climático nos alcanzó y ya no hay nada que se pueda hacer. Tengo la teoría de que el calor que sentimos es calor encerrado que no se puede ir por culpa de la densa nata que nos cubre, y simplemente se hará más.

torre latino

Viendo las fotos que tomé del aire, da cosa saber que estoy respirando eso. ¿cual es el problema con las políticas medioambientales? subieron el numero de imecas necesarios para declarar contingencia, hicieron más duras las medidas para el hoy no circula. La gasolina subió y aun así conseguimos contaminar lo suficiente para que el cielo paresa nublado a pesar del calor tan espantoso que hace. Vivimos en un invernadero sin vegetación.

 

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