Akihabara





Akihabara es la meca del anime, así, sin más. Es donde todos los otakus se reúnen y hacen cosas de anime. Hay tantos dvds, mangas y blue rays que un mexicano entusiasta de estas cosas acostumbrado a la freaky plaza del eje central no puede imaginar.

Si alguna vez se me pudo considerar otaku, en Akihabara se me quitó, creo. Llegué rápido en la linea Yamanote, eran tres estaciones, creo, bueno hice como cinco minutos de camino. Salí directo a lo que se conoce como “Electric Town”. Era muy temprano y los negocios apenas empezaban a abrir. Empezó a llover, lo clásico en los veranos japoneses, por lo visto.

Las calles tenían un exceso de personajes de anime, ósea si hay animes anunciando cosas en Japón, pero no como Akihabara.  Según mi investigación de internet y lonely planet, es uno de los mejores lugares para ir a comprar electrónica o cosas de anime.

Supongo que cuando uno piensa en Japón lo que imagina es la calle principal de electric town, al menos yo imaginaba eso, y creo que fue lo que vi. Ni siquiera me molestó la lluvia. Caminé tranquilamente mientras los negocios abrían, y que se suelta el mega aguacero. Terminé enfrente de un edificio que decía que era el paraíso del duty free. Seguí a los chinos, maestros para eso de ir de compras, bueno, los chinos ricos, porque los de violaciones a derechos humanos, que les expropian sus tierras para construir estadios olímpicos… no creo que sepan donde conseguir bolsas coach libres de impuestos. Cómo sea, subí vendían productos electrónicos, planchas de cabello, secadoras, arroceras, peluches, bolsas, corbatas. El siguiente piso era lo mismo, ahí encontré mi adorable Kitty con kimono.

kitty

 

Decidí que había que seguir explorando el edificio y el siguiente piso era mmm no sé, una tienda de modelos, había vías de trenes, trenes, arbolitos, pegamento y figuras de animes de pasta, el siguiente piso era lo mismo y el último un restaurante de comida italiana.

Me salí y llovía más vi una tienda Animate y me metí a surtir un pedido de mangas. Nada que ver con el Mandrake de Shibuya, este era más turístico, digo, para empezar estaba en la superficie, bien iluminado, pisos hacia arriba llenos de mangas, que no entendía. Me topé con Naruto y One Piece, los animes de moda que nunca he visto y no creo ver, yo soy más de historias raras, como The melancholy of Suzumiya Haruhi y todos los episodios en desorden que sacan, sin pies ni cabeza.Por cierto, estaba el manga de la película, casi por poquito lo andaba comprando, pero no, tengo la película, con subtitulo y la música de Erik Satie en las variantes del tiempo. En fin, eran como tres pisos de mangas, y hasta di con un pasillo de hentai,curiosamente por donde Naruto, supongo que era el piso más popular.

Cuando salí de Animate ya no llovía, me metí a un Bic Camara, creí que podría comprarme un gran angular y fui bien feliz a ver los precios y mmm pues están más baratos en México, o menos caros, el punto es que no había presupuesto más que para un selfie stick…

Me metí al edificio  SEGA, digo no sé como se llamé le digo así por el letrero que tiene, he de confesar que fue una decepción, yo esperaba toparme con memorabilia de Sonic the Hedgehog, o que vendieran videojuegos o un peluche de Shadow the hedgehog o no sé, sólo SEGA, pero no, era un montón de maquinitas de esas que sacas peluches de de animes desconocidos para mí (ya a estas alturas me sentía viejita… si te criaste con Dragon ball y Dragon ball es de los 80´s ) Estaba rodeada de maquinitas, tres pisos de lo mismo con diferentes monitos, con musica de algun intro de anime o grupo de jpop de lo más plagosa, no sé, de ahi se me quitó lo otaku y salí corriendo a la calle, de verdad,  a la fecha no he visto ni un solo anime desde ese momento.

Las maquinas de personajes estaban en todas las puertas de establecimientos comerciales de Akihabara, los precios oscilan entre 200 ¥ y 500 ¥ las más caras son las que tienen productos de Naruto o One piece, yo me compré un Gudentama, de sanrio, el único personaje de la franquicia con el que me puedo identificar. Yo tengo un crush con las maquinitas de lo que sea japonesas, entre refrescos, agua, té, llaveros yo feliz, pagando con mi tarjeta pasmo que no me sirvió para nada, más que para beber agua.

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Afuera de la estación había unas torres que daban wifi, yo nunca logré conectarme. Supongo que solo los dispositivos japoneses podían, lo bueno que no necesité mapas, los espectaculares servían como para orientarse.

Pasé por un moss burguer, en internet leí que eran buenas, pero tomando en cuenta que en mi continente es fácil conseguirlas de momento opté por no comer ahí, me dio hambre, pero ya no podía volver a esa cuadra, había una vendedora que me estaba acosando para que comprara postales que se movían muy feitas y muy caritas.

Y esa fue la aventura por Akihabara, y nunca dí con Super Potatoe…(ㄒoㄒ)

 

 

 

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