1984, cuando lo real y la propaganda se confunden





Hola gente del internet, esta semana hablaremos de un libro clásico, la novela 1984, de George Orwell, de donde surgió el concepto del Big brother, porque no, no era un reality show de gente dentro de una casa que todos podíamos ver por cable caro, es más y complejo y cada vez parece más actual.

Primero que nada, tomemos en cuenta que está novela salió publicada en 1949, la segunda guerra mundial no tenía mucho que terminó, el mundo culpaba de todo a Alemania.  Los países aliados se estaban repartiendo las zonas en conflicto porque ganaron. Realmente nadie estaba seguro de que seguía y básicamente estaban levantando los pedazos de lo que quedó.

La novela Winston es un hombre simple, literalmente no tiene nada especial. Trabaja en el Ministerio de la Verdad (que suena anti corrupción) y su descripción laboral es retocar las historias que le asignan para que se vean acorde a los valores del gobierno.

Conforme presta más atención a su trabajo, Winston nota que es una herramienta más del partido único, en un mundo donde solamente hay dos súper naciones más, además de su país. Todo está bajo el control del Gran Hermano que todo lo ve y todo lo sabe y el partido único (cómo en cualquier dictadura bananera latinoamericana).

A veces volteo a mi alrededor y creo que vivo en ese mundo, nada más al consultar mi celular, el sistema operativo sabe donde he estado, si tomé fotos, me pregunta si quiero compartirlas, me ofrece la ruta más rápida a mi casa porque sabe donde vivo y como llego ahí. Cuando abro mi correo los anuncios que aparecen son totalmente enfocado a mi.

Al final hay algo que nos vigila, supongo que Orwell le atinó, aunque no sé si en mi país sea el gobierno. Los indices de aprobación del presidente no son los mejores, nadie le cree realmente a la información oficial y tiendes a dudar todo. En esta época en particular, estamos completamente inundados de información. No creo que el gran hermano sean los gobiernos, si no las empresas y enfocado en consumo, generar riqueza no control político.

Es un libro interesante, que cuando estudias periodismo te hacen leer a fuerzas, el primer mes que te paras en la escuela. No se siente pasado de moda, es muy actual, hasta provoca que te pongas a reflexionar ¿cuanto saben de ti gente que no eres tú?

Una lectura recomendable, pero lamentablemente, no hay una solución para corregir la situación actual, lo siento, no soy optimista al respecto. Pero si lo leen y les gusta comenten aquí abajo, o porque lo odiaron o porque me equivoco y el gran hermano no existe.

 

 

 

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